Invertir en bonos o en acciones: ¿qué es más arriesgado?
Duration
12:52
Captions
1
Language
ES
Published
Sep 27, 2025
Description
¿Son las acciones realmente más arriesgadas que los bonos? En este vídeo, exponemos las razones que ofrece Ken Fisher para pensar que no es necesariamente así.. 💶 En este vídeo menciono dos ETF que puedes comprar a través de Freedom24: https://freedom24.club/JRRallo 🔹 VUAA (Vanguard S&P 500 UCITS ETF – USD Acc) → Replica el índice S&P 500, que agrupa a las 500 mayores empresas cotizadas de EE. UU., desde Apple hasta Coca-Cola. Su rentabilidad nominal anual durante los últimos 5 años ha sido del 14,7%. 🔹 USHY.US (iShares Broad USD High Yield Corporate Bond ETF) → Invierte en bonos corporativos de alto rendimiento denominados ne dólares. Su rentabilidad nominal anual durante los últimos 5 años ha sido del 5,1%. Abre una cuenta gratuita en Freedom24 y accede a: ✔ Más de 3.600 ETFs y 1.000.000 de activos financieros ✔ Atención personalizada en español ✔ Hasta 20 acciones de regalo por abrir y recargar tu cuenta antes del 31/08 Freedom24 es un bróker regulado en Europa por CySEC y forma parte de Freedom Holding Corp., empresa cotizada en el Nasdaq (FRHC), con más de 500.000 clientes en Europa. 👉 Activa tu cuenta aquí: https://freedom24.club/JRRallo Este contenido está patrocinado por Freedom24. Ten en cuenta que toda inversión conlleva el riesgo de perder tu capital. Las previsiones o resultados pasados no garantizan rendimientos futuros. Infórmate bien antes de invertir. Es importante buscar asesoramiento financiero antes de tomar cualquier decisión de inversión.
Captions (1)
¿Qué es más rentable a largo plazo?
Invertir en acciones o invertir en
bonos. Probablemente todos o casi todos
diremos invertir en acciones. Pero, ¿qué
es arriesgado a largo plazo? Invertir en
acciones o invertir en bonos. Muchos,
tal vez la mayoría dirán que invertir en
bonos y probablemente estén equivocados.
Veámoslo.
Hoy vamos a continuar con la serie sobre
finanzas personales apadrinada por
Freedom 24 y que desarrollamos a partir
de la colección de libros de Wiley The
Little Book that en vídeos anteriores
hemos expuesto el contenido de libros
como The Little Book that Saves Your
Assets, The Little Book of Valuation o
The Little Book of Common Sense
Investing. Y a partir de hoy vamos a ir
explorando otro muy interesante libro
dentro de esta serie que se titula The
Little Book of Market Myths, el pequeño
libro sobre los mitos de mercado, cómo
ganar dinero evitando los errores de
inversión que todo el mundo comete. Un
libro escrito por el inversor Ken
Fisher, hijo, por cierto, de Philip
Fischer, uno de los dos maestros de la
inversión junto a Benjamin Graham, que
inspiraron a Warren Buffett, el mejor
inversor de todos los tiempos. ¿Y cuál
es el primer mito de mercado que critica
Ken Fiser en este libro y al cual vamos
a dedicar el vídeo de hoy? Pues la idea
de que los bonos son más seguros que las
acciones. Un bono es un título de renta
fija, es decir, una deuda emitida por la
empresa que le promete pagar a su
titular unas cantidades fijas de dinero
en distintos momentos del tiempo en
concepto de intereses y de devolución
del principal. Una acción es un título
de renta variable, una porción del
capital social de una compañía y por
tanto un derecho a recibir como socio la
parte proporcional de los beneficios que
decida distribuir la compañía y a su vez
la parte proporcional de la cuota
liquidativa de la compañía en caso de
liquidación. Por eso es un título de
renta variable, porque los flujos de
caja que tiene derecho a recibir el
accionista, el propietario de la acción,
no son fijos, sino variables en función
de la evolución de la compañía. Pues
bien, la sabiduría convencional nos dice
que las acciones en general en términos
promedio y a largo plazo son mucho más
rentables que los bonos. Por ejemplo,
históricamente la rentabilidad promedio
anual durante periodos de 5 años ha
sido, en el caso del Standar Ampuls 500
del 10,2%.
Es decir, que cogiendo aleatoriamente
cualquier lustro a lo largo de la
historia, en promedio, durante ese
lustro, se ha obtenido una rentabilidad
antes de inflación del 10,2%
al año en el estándars 500, el principal
índice bursátil estadounidense. En
cambio, cuando acudimos al caso de los
bonos y más en concreto en esta métrica
a la deuda pública estadounidense a 10
años, la rentabilidad promedio anual en
periodos de 5 años ha sido del 5,1%
antes de inflación. Es decir, que en
términos generales el estándarse 500 ha
proporcionado una rentabilidad anual que
duplica la de la deuda pública estatal a
10 años. Esto es algo esencialmente
correcto y que desde luego Ken Fisher no
niega. Sin embargo, la segunda pata de
esta sabiduría convencional sí resulta
para Ken Fisher más controvertida. Y es
que en principio, cuando calculamos la
volatilidad de estos activos aproximada
a través de su desviación típica,
veremos que la desviación típica del
Stander and Puls 500 en promedio durante
periodos de 5 años es del 8,3%.
Y la de los bonos, la de la deuda
pública estadounidense a 10 años es del
3,9%.
Esto, ¿qué significa? Pues que en la
mayoría de los años rentabilidad anual
del estándar 500 estará 8,3 puntos por
encima u 8,3 puntos por debajo de su
promedio. Habrá años en los que el
Standar Ampur 500 rente un 18,5%
y habrá otros años en los que apenas
rente el 1,8%. En cambio, con los bonos,
la variación en su rentabilidad es
bastante menor. Habrá años en los que
renten un 9% y habrá años en los que
renten un.
En pocas palabras, las acciones son más
rentables, pero también más volátiles,
es decir, más arriesgadas, que los
bonos, que son menos rentables, pero
también menos volátiles. Esto es en
esencia lo que dice la sabiduría
convencional y lo que Ken Fisher
disputa, porque desde su punto de vista,
en realidad las acciones son más
rentables y también menos volátiles que
los bonos. Pero antes de explicar por
qué Ken Fisher afirma esto, recordad que
si queréis invertir, ya sea en acciones
o en bonos, esto es algo que podéis
hacer a través de la plataforma de la
entidad que apadrina este vídeo, Freedom
24. Este sería el caso, por ejemplo,
aunque hay muchos otros, del Vanguard
Standard Ampuls 500 Index Fan ETF, que
como digo, se trata de un ETF de
Bangward que replica el estándar 500 y
que ha logrado una rentabilidad nominal
antes de inflación. del 14,7%
anual en promedio durante los últimos 5
años o alternativamente si uno quisiera
invertir en bonos porque los considera
menos arriesgados que las acciones,
aunque como luego veremos, esta no es
una opinión que comparta Kenneth Fisher.
Si uno quiere invertir en bonos, por
ejemplo, en bonos corporativos, esto lo
puede hacer a través de un ETF como
Essayares Broad USD High Yield Corporate
Bond ETF. Un ETF que invierte en bonos
corporativos de alta rentabilidad en
dólares y que durante los últimos 5 años
ha arrojado una rentabilidad promedio
anual, de nuevo antes de inflación del
5,1%.
prácticamente la media histórica, tal
como hemos visto en el gráfico anterior
de Kenneth Fisher. Si quieres obtener
más información sobre Freedom 24 y sobre
los distintos activos financieros que
puedes adquirir a través de su broker,
por ejemplo, un ETF del Standar Ampulse
500 o alternativamente un ETF de bonos
corporativos, esto es algo que puedes
hacer pinchando en el enlace que aparece
en la caja de descripción de este vídeo
o en el comentario destacado. Pues bien,
¿por qué Kenneth Fisher considera que
los bonos en realidad no son menos
arriesgados que las acciones? en el
sentido de que no son menos volátiles
que las acciones. Pues porque si
alargamos el horizonte temporal a lo
largo del cual obtenemos los
rendimientos y las desviaciones típicas
promedio tanto de las acciones como de
los bonos, en el gráfico anterior estos
promedios anuales se calculaban en
periodos de 5 años. Si en lugar de tomar
periodos de 5 años, tomamos periodos de
20 años, es decir, nos preocupamos por
la rentabilidad promedio a lo largo de
los próximos 20 años o por la desviación
típica promedio a lo largo de los
próximos 20 años, lo que sucede es lo
que podemos observar en el siguiente
gráfico. La rentabilidad promedio de
ambos instrumentos más o menos se
mantiene 10,7%
en promedio anual antes de inflación
para las acciones y 5,3% en promedio
anual antes de inflación para los bonos.
Pero en cambio la desviación típica de
acciones y bonos prácticamente se
equipara. En el caso de las acciones
pasa a ser del 3,4%
y en el caso de los bonos del 3%. es
decir, esencialmente la misma. Todavía
peor si en lugar de periodos de 20
años para promediar la rentabilidad
anual y la desviación típica, tomamos
periodos horizontes temporales de tres
décadas, de 30 años, entonces de nuevo
la rentabilidad sigue siendo más o menos
la misma del 11% anual antes de
inflación para el caso de las acciones y
del 5,5% anual antes de inflación en el
caso de los bonos. Pero con respecto a
la desviación típica, a la medida que
toma Kenneth Fisher para medir el
riesgo, las posiciones se invierten. La
desviación típica promedio anual para
las acciones pasa a ser del 1,3%
y para los bonos del 2,6%.
Es decir, que a 30 años vista los bonos
y además no cualquier bono, la deuda
pública estadounidense a 10 años se
vuelve el doble de volátil que las
acciones. Por eso dice Kennet Fisher,
para el inversor a largo plazo, a muy
largo plazo, las acciones son tanto más
rentables cuanto menos arriesgadas que
los bonos. Es decir, que si el inversor
a largo plazo solo se plantea invertir o
en acciones o en bonos, según Kenneth
Fisher debería ir de cabeza a las
acciones. Antes de terminar, sin
embargo, convendría efectuar un
comentario adicional a la argumentación
que desarrolla Kenneth Fisher en el
primer capítulo de este libro que
estamos destripando. Y es que Kenneth
Fisher tiene razón si medimos el riesgo
en función de la volatilidad del activo.
Sin embargo, también existe otra forma
de entender el riesgo que es la
probabilidad de pérdida irrecuperable,
que tanto en las acciones como en los
bonos suele estar muy asociada al riesgo
de contraparte. Es decir, ¿qué sucede
con el inversor cuando la empresa que ha
emitido un bono o una acción termina
quebrando? Bueno, pues en ese caso no
cabe decir que las acciones son menos
arriesgadas que los bonos. ¿Por qué?
Pues porque existe un orden de prelación
de cobro. Los acreedores, los bonistas
cobran antes que los accionistas. En un
concurso se venden todos los activos de
la empresa y con lo que se obtiene
vendiendo todos los activos de la
empresa, se paga en primer lugar a los
bonistas y solo si sobra dinero después
de pagar a los bonistas se paga algo, la
cuota liquidativa a los accionistas. Por
tanto, si el bonista se queda sin
cobrar, el accionista seguro que también
se queda sin cobrar.
No así al revés. Si el accionista se
queda sin cobrar, no necesariamente el
bonista se queda sin cobrar. Y por eso,
desde una perspectiva de riesgo de
contraparte, de riesgo de impago, las
acciones siguen siendo por definición
más arriesgadas que los bonos, al menos
claro, ceterisparius. Es decir, el bono
de una empresa tiene menos riesgo de
impago que una acción de esa misma
empresa, lo cual no significa que no
pueda haber acciones de empresas muy
seguras y muy confiables que tengan
menor riesgo de impago que los bonos de
otras empresas menos seguras o
confiables. Pero como categoría de
activo, el bono sí tiene menos riesgo de
impago que la acción como categoría de
activo. Y por eso, si uno quiere
minimizar el riesgo entendido como
volatilidad del activo a largo plazo,
tiene pleno sentido lo que sugiere
Kennet Fisher. No inviertas en bonos,
invierte en acciones. En cambio, si uno
quiere minimizar el riesgo entendido
como pérdida de capital irrecuperable,
entonces no necesariamente las acciones
han de ser un mejor instrumento que los
bonos, porque el riesgo de contraparte,
que es una de las principales fuentes de
pérdida irrecuperable de capital, es en
general y como categoría de activo menor
en los bonos que en las acciones. Pero
para un inversor a largo plazo,
ampliamente diversificado entre
numerosas acciones o numerosos bonos,
probablemente la indicación de Kenneth
Fisher tenga pleno sentido. A largo
plazo maximiza rentabilidad y minimiza
riesgo invirtiendo en acciones antes que
invirtiendo en bonos.
Oh.